UNIMET abrió el debate sobre la dolarización y sus desafíos para Venezuela
La Universidad Metropolitana (UNIMET) realizó el foro “Moneda, Estabilidad y Crecimiento: El Debate sobre la Dolarización”, un espacio académico que reunió a los economistas Francisco Rodríguez, Tamara Herrera y Luis Oliveros para analizar las implicaciones económicas, institucionales y sociales de una eventual dolarización formal en Venezuela. La actividad, moderada por Rodrigo Naranjo, director de CONAPRI y Venecapital, se llevó a cabo en el Auditorio Francesca Pensieri y convocó a estudiantes, profesores, representantes del sector privado y miembros del cuerpo diplomático.

Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que Venezuela enfrenta un problema estructural de inestabilidad monetaria y pérdida de confianza en la moneda nacional, aunque plantearon visiones distintas sobre la conveniencia, viabilidad y condiciones necesarias para avanzar hacia una dolarización formal.
El economista y profesor de la Universidad de Denver, Francisco Rodríguez, sostuvo que la dolarización permitiría garantizar estabilidad monetaria y evitar que el Estado continúe utilizando la emisión monetaria como mecanismo de financiamiento del déficit fiscal. “Los venezolanos no consumen política monetaria. Los ciudadanos consumen bienes, consumen alimentos, consumen servicios públicos”, afirmó.
Rodríguez argumentó que Venezuela acumula cuatro décadas sin estabilidad de precios y señaló que la pérdida de credibilidad en las instituciones monetarias ha sido un rasgo persistente, independientemente del modelo político. “La dolarización te permite estabilizar los precios. No puedes imprimir dólares. Esa es toda la idea”, expresó.


Asimismo, defendió que la adopción del dólar no debe entenderse como una pérdida de soberanía, sino como una limitación voluntaria a prácticas fiscales y monetarias que han deteriorado el poder adquisitivo de los venezolanos. “Mi propuesta es que nosotros concentremos al Estado venezolano en los problemas verdaderos de los venezolanos”, señaló.
Por su parte, la economista y presidenta de Síntesis Financiera, Tamara Herrera, afirmó que el debate sobre la dolarización surge de la necesidad de estabilidad y previsibilidad en la economía venezolana. “La sociedad necesita la simplificación y la serenidad del funcionamiento cotidiano”, indicó.
Herrera advirtió, sin embargo, que la dolarización no resolvería automáticamente los desequilibrios estructurales de la economía. A su juicio, el país continúa enfrentando problemas fiscales profundos, elevados niveles de informalidad y baja productividad. “La dolarización no los va a corregir”, afirmó al referirse a los déficits fiscales y a la fragilidad institucional.

La economista también alertó sobre el impacto que una dolarización podría tener sobre la competitividad de la industria nacional. “La sola posibilidad de que pasemos a tener una moneda de inmediato de la fortaleza que representa el dólar va a ocasionar un shock de competencia muy severo para Venezuela”, explicó.
El decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la UNIMET, Luis Oliveros, planteó que antes de asumir una medida “tan radical” como la dolarización, el país debe avanzar en reformas institucionales y fiscales. “La dolarización te resuelve muchas cosas, pero nosotros tenemos que resolver varios problemas”, sostuvo.
Oliveros destacó el caso peruano como ejemplo de reconstrucción de confianza en la moneda nacional mediante disciplina fiscal, independencia del banco central y estabilidad macroeconómica. “Tenemos que reconstruir la confianza institucional”, afirmó, al tiempo que insistió en que Venezuela ya vive una dolarización de facto que requiere mayor profundización financiera y mejores mecanismos de funcionamiento.

Durante su intervención, el decano de FACES también destacó el papel de la universidad como espacio para el debate de los grandes temas nacionales. “Las universidades estamos para debatir problemas que a la gente le llaman la atención”, expresó ante los asistentes.
El foro permitió contrastar distintas aproximaciones sobre el futuro monetario de Venezuela y dejó sobre la mesa interrogantes sobre competitividad, disciplina fiscal, institucionalidad y crecimiento económico, en un contexto marcado por la búsqueda de estabilidad y recuperación económica.













