Tres visiones sobre los retos de la educación superior post Covid-19

¿Cuáles son los retos de la educación superior después de 2020? ¿Qué se ha aprendido de esta nueva realidad? ¿Las universidades están en la capacidad de transformarse? Tres visiones, tres universidades venezolanas, la UCV, la USB y la Unimet, dieron respuesta a estas interrogantes en el debate “Educación Superior y cómo afrontar los nuevos retos globales”, realizado en el marco de la tercera edición de enlightED, un evento mundial organizado por Fundación Telefónica Movistar en alianza con la Fundación Santillana, IE University y South Summit, que reunió virtualmente a más de 30.000 asistentes y a 90 destacados expertos, quienes analizaron durante 4 días los retos de reinventar el futuro de la educación y el trabajo post-Covid.

El panel estuvo conformado por Amalio Belmonte, secretario de la UCV, Mary Carmen Lombao, vicerrectora académica de la Unimet y Mariella Azzato, vicerrectora Académica y Adm. USB, y contó con la moderación del profesor Héctor Benavente, profesor de Iniciativas Emprendedoras en la Unimet.

Necesidad de transformación

Mariella Azzato afirmó que en este momento la Universidad está en un punto de inflexión para saber cuál es su función. “Creo que la Universidad debe transformarse”.

“Hace 30-40 años pensábamos que la Universidad que existía desde hacía 900 años podía seguir siendo la misma. Vemos hoy como las estructuras comienzan a desmoronarse. La pandemia nos obligó a mostrar nuestras cartas y, al ponerlas en la mesa, nos dimos cuenta de las fisuras que existen. Después de lo que nos ha sucedido, no hay hoy en día una visión clara de cuál es la función de la Universidad”, reflexionó.

Para la vicerrectora de la Unimet, Mary Carmen Lombao, formar capacidades, pero además generar conocimientos y articularse con la sociedad, continúa siendo la orientación principal de la Universidad. Sin embargo, coincide con Azzato en que la Universidad necesita transformarse.

“Transformarse para hacerlo de manera distinta. Los modos de acción de la Universidad en general sucumbirán si no asumimos el reto de mirar mucho más allá”, dijo.

“Debemos seguir formando para unos retos que todavía quizás desconocemos, que están en un futuro que ya es presente. Debemos seguir formando, pero de una manera muchísimo más articulada con la sociedad y, además, con consensos y alianzas entre universidades, con consorcios empresariales, con el entorno”, añadió Lombao.

“Particularmente en una Venezuela tan golpeada, las alianzas interinstitucionales son fundamentales, no sólo de manera interna, sino con universidades de otros lugares del mundo, a los fines de poder apalancarnos para darle no solo continuidad a la actividad, sino para cambiar de paradigmas. Continuar es indispensable en esta situación, pero transformarnos es esencial, porque si no, no vamos a prevalecer”, sentenció.

Amalio Belmonte, secretario de la UCV, indicó que la Universidad es la institución por excelencia para vencer el oscurantismo y vincularnos con el conocimiento, pero para ello la Universidad debe tomar en cuenta el entorno.

Opina que en Venezuela el entorno es agresivo y ello, a su juicio, limita que podamos trascender el oscurantismo.

“El entorno político en Venezuela nos obliga -o quiere obligarnos- a que retrocedamos del umbral del conocimiento al umbral del oscurantismo y ese es un reto muy importante. El reto es interno, sin lugar a duda, el reto de la sociedad del conocimiento, pero también hay obstáculos en el país que nos impiden, que nos limitan ese propósito de construir civilidad, de construir cultura y que la razón se imponga”, explicó.

Mirar al futuro

Frente al cuestionamiento de que la Universidad se está quedando rezagada ante el mundo laboral real y los acelerados cambios globales, la profesora Lombao afirmó que “la Universidad tiene que moverse más rápido”.

A juicio de la vicerrectora, Independientemente de las restricciones que haya, las Universidades deben iniciar un proceso de transformación interna y estar alineados en busca de consensos.

“Hay que eliminar los sesgos. Hay que mirar al futuro que ya tenemos en la cara, un futuro al que tenemos que continuar dándole respuesta”, señaló, al tiempo que añadió que ese proceso de transformación interna debe darse desde la mirada estratégica, “sin perder la esencia de lo que somos y la orientación de vida a la sociedad”.

A este respecto el secretario de la UCV, Amalio Belmonte, opinó que las instituciones académicas están para formar un ser humano integral, “no para responder espasmódicamente a cada innovación. Se debe responder, sin lugar a duda, pero una Universidad es distinta, debe ser más trascendente”.

“La Universidad tiene un desafío, definitivamente. Esta es una sociedad que pondera mucho la tecnología, la transmisión rápida de datos, pero la humanidad no es eso. La conexión de un individuo con otro es lo que hace que nos conozcamos a nosotros mismos y nos hace más sabios. Por eso es que frente a la pandemia hemos visto que se ha reivindicado la Academia”, argumentó.

Para Belmonte la Universidad debe ser conservadora. Reconoce que las nuevas tecnologías van a la par de la producción de conocimiento, pero opina que, sin embargo, debe prevalecer “la esencia del conocimiento, el ser humano produciendo conocimiento junto a otro ser humano”.

“La Universidad debe ir cabalgando sobre lo que tiene, sobre la realidad donde vive, pero también pensando más allá de lo que esa realidad le está imponiendo”, puntualizó.

Por su parte, Mariella Azzato coincidió con el punto de vista de que la universidad es conservadora, pero agregó que “de ninguna manera desvinculada de la realidad”.

“La Universidad es por excelencia paquidérmica, conservadora, y he allí donde está el problema”, apuntó Azzato.

“La Universidad da lo fundamental, pero hay otras cosas que requieren, no la inmediatez, sino que nuestros programas comiencen a moverse más rápido. No podemos despreciar lo que está pasando”, dijo.

Azzato aclaró que no piensa que la Universidad va a desaparecer, pero, a su juicio, es necesario replantearse.

“Yo digo que hay que preservar la institucionalidad, hay que saber crear un ambiente propicio y pensar que ese espacio debe ciertamente atender las realidades de los estudiantes”, precisó.