Profesora Ofelia Avella le dio sentido a su cuarentena y a su vida ayudando a otros

El 27 de mayo del 2020, el capellán de la Universidad Metropolitana (Unimet), P. Juan Ramón de Andrés, L.C., publicó en su cuenta de Instagram un video de la entonces naciente iniciativa Coromoto2020. El post, de 1 minuto y 39 segundos, fue todo lo que la profesora del Departamento de Humanidades Ofelia Avella necesitó para engancharse con el proyecto, cuyo fin último —en el momento en el que arrancó— era distribuir 2.000 kits de comida a familias caraqueñas en situaciones de extrema pobreza.

«Qué bueno, me gustaría ayudar más directamente», escribió Avella en la publicación del Padre Juan Ramón. Lo siguiente fue una reacción en cadena. La contactó Mario González, coordinador del proyecto y fue incorporada al comité de difusión. A poco más de un mes de haberse enlistado como voluntaria, la profesora describe la iniciativa Coromoto2020 como «una vía muy humana, la vía del amor, para ayudar a los que más están sufriendo, a los que están tratando de sobrevivir».

Avella dicta dos materias del Ciclo Básico y, este trimestre, una adicional en la Escuela de Estudios Liberales. Ha repartido su tiempo entre sus actividades académicas y la promoción del proyecto sin fines de lucro, que cuenta con la aprobación del Cardenal Baltazar Porras, y que fue impulsado por grupo de laicos comprometidos de la Iglesia Católica.

«Que el amor sea más fuerte que el hambre», es el slogan de Coromoto2020. «Esta iniciativa surge como respuesta a la crisis alimentaria actual que enfrentan las personas más vulnerables de nuestra ciudad, a causa de la pandemia del Covid-19 y las dificultades de transporte, abastecimiento y la paralización de fuentes de ingresos», detalla el sitio web  www.coromoto2020.com, al cual se puede ingresar para realizar donaciones en divisas o bolívares.

Son 16 las vicarías de la Arquidiócesis de Caracas que participan como distribuidoras de los donativos, además de los colegios Mano Amiga ubicados en las zonas de Turgua y Mariche. La meta en divisas es de $30,000 y hasta el 29 de junio habían sido recaudados $15,547.

«¿El objetivo cuál es? No es tanto darle comida a alguien y ya, aunque, por supuesto, lo fundamental que necesitan muchas personas ahorita es comer. Pero el mensaje es que una buena parte de la sociedad no es indiferente al problema, y que nos hemos organizado para ayudar», explicó Avella.

La docente unimetana ha estado involucrada con causas sociales desde su juventud. Ayudar a otros la apasiona, se le nota cuando habla del asunto. Ha participado en innumerables proyectos a lo largo de su vida, asistiendo a los más necesitados en orfanatos, zonas rurales, cárceles, entre otros. Ahora la iniciativa Coromoto2020 le ha encendido el alma y, en parte, le dio sentido a su cuarentena.

«Lo que estamos haciendo es una muestra de amor, no es un regalo producto de la lástima, de dar lo que me sobra o para calmar la conciencia. Se trata de sanar heridas que han hecho daño, es un mensaje que busca sanar y encontrar una vía, que no tenga absolutamente nada que ver con la política. Estamos apelando a la bondad del venezolano, los que están aquí y en el exterior, hay muchas personas que han colaborado», concluyó.

Para los interesados en sumarse a la causa, Proyecto Coromoto2020 cuenta con sitio web: www.coromoto2020.com  y cuenta en Instagram: @coromoto2020_.