Doctor Honoris Causa Eduardo Santoro: Construí mi trayectoria académica no para ser galardonado sino por satisfacción propia

El recién galardonado profesor confiesa que se siente avergonzado pues nunca había aceptado este tipo de homenajes. Sin embargo, reconoce que ser investido con el título de Doctor Honoris Causa es una distinción importante y la recibe con agradecimiento

El pasado 20 de julio, la Universidad Metropolitana concedió al profesor Eduardo Santoro la distinción de Doctor Honoris Causa por su destacado y prolongado esfuerzo en la creación y desarrollo de la psicología en Venezuela. La mención es el máximo reconocimiento que la casa de estudios otorga y el reglamento establece que dicha distinción se concede en una “Facultad determinada de las que funciona en la Universidad, a personas que no hayan obtenido el título correspondiente a dicha facultad en una universidad venezolana”.

Por más de 60 años, Santoro ha consolidado un legado que no solo se extiende en su trayectoria en las aulas, incentivando y enseñando a jóvenes apasionados por la psicología; también ha sido autor de un sinfín de publicaciones donde destacan libros, capítulos de libros, investigaciones y artículos en destacadas revistas.

Sin embargo, el interés por la vida académica nació mucho antes de iniciar sus estudios universitarios.

Todo comenzó en su niñez, cuando inició sus estudios en el colegio Fray Luis de León, ubicado en la avenida Fuerzas Armadas de Caracas. “Pertenecía a la Juventud Católica y acompañamos a los sacerdotes a dar clases de catecismo y religión en los barrios. Asumimos esa actividad”, recuerda Santoro.

Pero, con su ingreso a la Universidad Central de Venezuela (UCV) aquel interés se fortaleció. “En la UCV pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Psicología y al Centro de Estudiantes y una de las actividades era dar cursos paralelos en las materias con problemas.  Posteriormente en 1961 fui nombrado preparador de la materia Prácticas de Psicología General, y de allí al graduarme en 1963 ingresé como profesor”.

Santoro recuerda que siempre sintió “una motivación muy fuerte por enseñar”. “Debo mencionar algunas obras que me marcaron: La vida de un maestro de Jesualdo, El poema pedagógico de Makarenko, y un libro con pensamientos de Simón Rodríguez eran mis compañeros en los años finales del bachillerato”. Desde entonces supo que siempre estaría conectado con la Academia.

“El aumentar mis actividades en la enseñanza se fue convirtiendo en una meta que la UCV me permitió lograr. Al graduarme, tuve ofertas de  trabajo muy atractivas, por ejemplo en las petroleras. Pero ya tenía claro lo que quería. El trabajo en la Asociación de Estudiantes de Ps (AEP) no solo comprendía dar cursos, talleres, sino preparar materiales para los estudiantes. Bajo la presidencia de Luis Barrios, se iniciaron varias publicaciones: folletos, revistas y surgió la revista de la Escuela Cuadernos de Psicología”.

Trayectoria

Tras obtener su título como licenciado en Psicología en 1963, Santoro inició estudios de postgrado en Tecnología Educativa en la Universidad Simón Bolívar en 1978, así como Construcción de Teorías en Psicología en la misma casa de estudios en 1979, y Filosofía de la Ciencia en la UCV en 1980.

En 1963 ganó el concurso de oposición para el ingreso al escalafón docente y de investigación de su alma mater, y en 1965 obtuvo el mismo logro para las Prácticas de Psicología General y Psicología General.

Santoro también ha destacado como profesor de las escuelas de Psicología, Bibliotecología y Archivología, así como también ha sido profesor de los postgrados de la Facultad de Humanidades y Educación, y de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Asimismo, fue jefe de cátedra y de departamento, y miembro del Consejo Directivo de la escuela de Psicología entre 1969 y 1970.

También fue miembro del Consejo Técnico del Instituto de Investigaciones de la Comunicación ININCO, director de la escuela de Psicología de la UCV en los períodos de 1974, entre 1975 y 1978, y entre 1980 y 1982. Fue director de la Dirección de Servicios Generales de la UCV entre 1985 y 1988; miembro del Directorio de la Fundación UCV entre 1998 y 2000, y entre el 2001 y 2004.

Actualmente se desenvuelve como profesor y jefe encargado de la cátedra de Psicología Experimental, coordinador de la Unidad de Computación de la escuela de Psicología, director encargado de dicha escuela y coordinador administrativo de la Facultad de Humanidades y Educación.

La experiencia, insiste, le ha dejado innumerables “satisfacciones y alegrías”. “No hay nada más satisfactorio que constatar que esa actividad docente incipiente tiene sus frutos, y convierte al estudiante en una fuente de estimulación, aprendizajes y satisfacciones”.

Aunque para muchos su trabajo y dedicación podría traducirse como esfuerzo y sacrificio, para él ha significado “satisfacer una necesidad muy fuerte que tiene como corolario infinitas recompensas, sin negar los problemas que tiene el ejercer la docencia en nuestro país”.

“A esto se une el compromiso y el amor por la Escuela y la UCV. Por otra parte, siempre desde pequeño he tenido como pulsión el aprendizaje, la adquisición de conocimientos, el estudio… y la suerte de ser miembro del cuerpo docente de la UCV”, explica.

Para él, ser reconocido con una distinción tan importante siempre fue algo que imaginó pero “como un sueño, como una meta”. Sin lugar a dudas, su impulso siempre fue “trabajar dedicado a las necesidades de los estudiantes, tener su confianza y la constancia de que el esfuerzo tiene sus efectos”.

Reconocimiento y mensaje

Pese a que la distinción es importante y la recibe con agradecimiento, Santoro nunca había aceptado este tipo de homenajes. Confiesa que al aceptar la postulación por parte de la Universidad Metropolitana se sintió avergonzado, pues violó uno de sus principios y “me sentí mal”. Para él, su trayectoria no ha sido construida a propósito para ser galardonado, sino como parte de una satisfacción propia y un disfrute dentro de la vida académica. Recuerda que dentro de la labor que tiene un docente también destaca “el trabajo que siempre tenemos con grupos de estudio, la formación de preparadores o facilitadores para formar candidatos a la docencia es otra dimensión que tiene nuestro trabajo”.

Y es justamente ese el mensaje más importante que Santoro deja a los jóvenes apasionados por la educación como él, que no pierdan la motivación en el oficio y comiencen su formación como preparadores o facilitadores en alguna cátedra que les atraiga. Para el profesor siempre ha sido interesante ver cómo sus alumnos, en muchos casos, lo superan “con sus recursos didácticos, sus iniciativas  y al final algunos se incorporan a la docencia en la Escuela”.

“Esta actividad multiplica el aprendizaje de los estudiantes y pone en marcha todo un sistema de motivaciones derivadas que tienen efectos en su vida profesional posterior. Mi recomendación a los estudiantes es que se incorporen a la docencia, pues allí desarrollarán todo un conjunto de competencias que no encontrarán con la enseñanza formal. Debo mencionar como otra línea de trabajo los auxiliares de investigación, otra fuente infinita de satisfacciones y experiencias que estimulamos y tratamos de proyectar”, indicó.

El profesor Eduardo Santoro mantiene un vínculo con la Unimet a través de algunos profesores de la escuela de Psicología que en el pasado fueron sus alumnos. Por ello, considera que la experiencia “debe servir para estrechar la relación entre las dos escuelas”, y observa a la Universidad Metropolitana como “una institución joven, fuerte y con muchas iniciativas».

Durante el acto que se llevó a cabo en los espacios del Paraninfo, la rectora encargada María del Carmen Lombao destacó que el profesor “Eduardo Santoro ha sido un verdadero mentor de sus estudiantes y colaboradores, en la construcción de rutas para encontrar la respuesta a la interrogante originaria, respuesta que a su vez generará nuevas preguntas que alimentarán un camino infinito de creación de conocimientos con el rigor que impone la búsqueda de la verdad. Ejemplo de claridad de pensamiento, vasto conocimiento disciplinar, constancia de propósito, orientación al servicio y sostén de institucionalidad hoy tan abatida en Venezuela, a pesar de guerreros que como Eduardo no dejan de fortalecerla día a día con los dichos y los hechos en armonía”.

Por su parte, Elizabeth Cordido, directora de la Escuela de Psicología de la Unimet afirmó que «hablar de la Psicología en Venezuela, hablar de la Escuela de Psicología de la Universidad Central de Venezuela, es hablar de Eduardo Santoro».

El Acto de conferimiento de la distinción al profesor Eduardo Santoro será transmitido este 30 de julio, en el marco del III Congreso Venezolano de Psicología que se realizará en la Universidad Católica Andrés Bello.

Palabras de la vicerrectora académica, Mary Carmen Lombao

Palabras de la directora de la Escuela de Psicología, profesora Elizabeth Cordido