#OrgulloUnimetano Alejandro Ghysbrecht: El investigador que hizo de la UNIMET su proyecto de vida

abril 2026

En los pasillos de la Universidad Metropolitana (UNIMET), el nombre de Alejandro Ghysbrecht resuena no solo por su excelencia académica, sino por ser el vivo ejemplo de lo que significa la formación integral. Siendo un destacado egresado de Ingeniería Química e Ingeniería de Producción, Ghysbrecht ha transformado su pasión por el descubrimiento en una carrera dedicada a la docencia y la investigación, demostrando que en Venezuela es posible vivir de la generación de conocimiento.

“Quisiera adoptar una frase de Gustavo, el director de la Banda Jazz en Concreto, él muchas veces me dijo: yo vivo de la música, soy real. Pues a mí me encantaría poder empezar a decir, yo vivo de la educación, soy real, sí puedo y lo estoy haciendo”.

Desde el bachillerato, Alejandro sabía que su camino era la investigación. Su elección por la UNIMET fue estratégica: buscaba un perfil de “investigador corporativo” que no encontraba en otras instituciones. Al ingresar a Ingeniería Química, descubrió un espacio que le permitía explorar desde el sector de alimentos y petróleo hasta su especialización en surfactantes y detergentes.

Su ambición académica no se detuvo ahí. Motivado por la versatilidad de la universidad, optó por la doble titulación, sumando la carrera de Ingeniería de Producción a su currículo, y luego cursando estudios de educación de manera formal tras su graduación.

“Creo que siempre me gustó enseñar, lo tenía en mente, por ahí en el fondo de la cabeza. Pero fue mi Directora de Escuela, María Eugenia Álvarez, quien me propuso ser preparador (…) y el dar clases de mi carrera para mi carrera, aún estando en la carrera, fue lo que me terminó de despertar y entender ¡guau, esto es lo mío! Esto es lo que me gusta hacer”.

Pero la historia de Alejandro en la UNIMET no estuvo exenta de retos. Durante su etapa estudiantil, el agotamiento físico y mental lo llevó a considerar el retiro en tres ocasiones. “Yo trabajaba, tenía dos empleos y estudiaba dos carreras. Hubo momentos en que sentí que no podía más”. Sin embargo, en esos momentos críticos, las agrupaciones estudiantiles se convirtieron en su pulmón y sistema de apoyo.

Aunque describe su ingreso como “el menos publicitable” Alejandro se convirtió en una figura clave en la vida universitaria. Su historia comenzó con una vida universitaria solitaria e incluso incómoda dentro de la institución, pero un día, el sonido de un saxofón lo atrajo a un ensayo de la Banda de Jazz, atrapando su interés y su corazón y convirtiéndolo muy rápidamente en un orgulloso unimetano.

“Yo no quería estudiar aquí, no me veía acá y en mis primeros trimestres no me sentía vinculado de ninguna forma con la Universidad Metropolitana (…) Pero un día, saliendo muy tarde, escuché un saxofón desde el Samán y decidí seguirlo. Cuando bajé al salón de música, conseguí a Gustavo, el director de la banda de jazz,  que muy a su manera me preguntó ¿tú tocas algo?, yo le respondí que sí y me dijo, ¡móntate pues! (…) Y ese día para mí la Universidad Metropolitana cambió de azul a naranja”.

Durante sus años de estudiante, Alejandro Ghysbrecht experimentó cada faceta que se puede vivir dentro una universidad. Fué fundador de agrupaciones como la Samán Film Society (de cine) y Senet (de juegos de mesa); fue la primera persona en crear una selección (el Ensamble Afrovenezolano) bajo la nueva figura organizativa de la universidad; ejerció como presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Química;  formó parte de varias agrupaciones como Radio Unimetana, Metro DJ y AstroMet. Con el tiempo se convirtió en el coordinador de la Banda de Jazz y fué becado por esta selección cultural; formó parte del programa de ayudantías de la universidad en la oficina de Postgrado y luego en la Dirección de Eventos como equipo de protocolo, participando en 41 Actos de Grado antes de que le tocara el suyo. Llegando a conocer cada rincón de la Universidad Metropolitana.

Hoy, Alejandro Ghysbrecht es un profesional polifacético que se desempeña como profesor titular de ingeniería y educación en tres universidades. Su labor actual se centra en la docencia e investigación en áreas como ingeniería de procesos, costos, logística y enseñanza de STEM. Como tutor de tesis, Alejandro encuentra una satisfacción invaluable en acompañar a los estudiantes en su proceso final.

“Quiero mostrarles a mis compañeros y tesistas que se puede vivir de la investigación y la docencia. Lo estoy haciendo”, afirma con orgullo. Actualmente, espera su acto de grado de la Licenciatura en Educación en la UNIMET, culmina estudios de cuarto nivel en la Universidad Central de Venezuela y planea iniciar su doctorado en territorio nacional, reafirmando su fe en el país.

Para aquellos estudiantes que hoy se sienten agobiados, Alejandro ofrece un consejo basado en su propia experiencia: “Tu emoción está justificada. Es difícil, pero se puede superar. Busquen apoyo en sus pares, en el personal de la universidad, en esa red que existe para lograr que llegues al acto de grado”.

Alejandro Ghysbrecht no solo pisó el Samán; lo vivió y ahora lo enseña. Su trayectoria es un recordatorio de que la Universidad Metropolitana no solo forma profesionales, sino ciudadanos resilientes capaces de liderar con el ejemplo. Por eso Alejandro es un ejemplo de #OrgulloUnimetano.