5 jóvenes de altas capacidades pertenecientes al Programa Órbita CI 130 ingresaron a la Unimet para comenzar sus estudios universitarios

El pasado 2 de septiembre, cinco jóvenes, en edades comprendidas entre los 15 y 17 años, formalizaron su inscripción en la Universidad Metropolitana, Unimet, como parte de la alianza que mantiene la casa naranja con la Fundación Motores por la Paz.

A partir de este lunes 12 de septiembre, Gabriela Zárraga, Miguel Lozada, Diego Linares, Samantha Ezeiza y Wanda Cudisevich integrantes del Programa Órbita CI 130, de la Fundación Motores por la Paz, comenzarán en la Unimet sus estudios de Psicología, Ingeniería, Matemáticas Industriales, Economía Empresarial y Derecho, algunos de ellos enfocados en obtener la doble titulación por medio de los planes combinados.

Estos estudiantes de bachillerato se integrarán así, de forma temprana y por medio de la vía de extensión, a una educación superior asistida, diferenciada y acompañada, enfocada en el desarrollo del talento; un paso que mostró a los beneficiarios y a sus familiares emocionados por este importante paso en el que son pioneros.

Para la Unimet “es un momento de celebración que marca un hito en el país, pues somos pioneros en esta experiencia y con todos los indicios para su éxito pues contamos con magnífico equipo de apoyo, comprometido con la calidad de educativa de nuestros estudiantes”, afirmó el decano de la Facultad de Ciencias, Pedro Certad.

Por su parte, Gerardo García, presidente fundador de la Fundación Motores por la Paz, explicó que el Programa Órbita CI 130 nació hace 10 años, tiempo durante el cual la organización que preside se ha dedicado a trabajar en pro de los niños y jóvenes con superdotación intelectual. “Después de estos 10 años, aprendimos de superdotación, de altas capacidades, y de alto rendimiento. Todo eso lo encapsulamos, y el aprendizaje nos llevó a una postura: todo el concepto es el desarrollo del talento. Cualquiera que sea la inteligencia de una persona, donde obviamente la inteligencia apalanca y es tremenda ayuda, pero lo que define es la aptitud hacia el aprendizaje, y la actitud que tengas para aprender cosas”.

Desde entonces, el programa Órbita CI 130 ha afianzado lo que se conoce como Sistema de Talento, un espacio en el que el equipo busca perfiles de niños y jóvenes que posean una altísima aptitud para el aprendizaje para acompañarlos con una mentoría que les permita una integración articulada entre la educación media y la educación universitaria.

“Lo que estamos haciendo hoy es el nivel superior del Sistema de Talento. Niños y jóvenes que ingresan al programa en edades tempranas, y que tienen aproximación a contenidos académicos, a respuestas académicas y psicológicas especializadas, y al desarrollo de sus talentos que luego pueden llegar a la profesionalización, en este caso en la Unimet”, resaltó.

Esfuerzo mancomunado 

García asegura que el programa se nutre de la Universidad. Por ello, durante las mentorías previas a la formalización del ingreso a los estudios superiores, los talentos construyen un “portafolio que no es más que un currículum inteligente, estructurado en función de la vocación profesional, de capacidades, de rendimiento demostrado, de trabajo de crecimiento en diversas áreas del saber”.

“Ese portafolio ingresa a la universidad en edades tempranas. Los jóvenes están aún cursando su bachillerato, pero ya tienen la capacidad, el interés, e incluso la pasión para comenzar a abordar el conocimiento que hoy les va a aportar la Universidad Metropolitana”.

Asegura que la profesionalización no solo satisface un elemento de atención a la diversidad, también brinda conocimiento de manera temprana a personas que están ávidas de este.

Cultivando talento

“Estamos cultivando talento. Lo que está acá es el nivel superior de algo que inició hace 11 años con una semilla”, recalcó.

Agradeció a las familias por el compromiso que asumieron con sus hijos, pues “han trabajado muchísimo, y sus padres han dado todo el soporte de traerlos, llevarlos, en cumplir los horarios”.

Asimismo, agradece a su alma máter por creer en este trabajo, y abrir las puertas como institución para el desarrollo de estos jóvenes en la Academia de forma prematura, pues esto les permitirá hacer crecer no solo sus posibilidades académicas, sino también económicas, de emprendimiento e investigación, y de oportunidades cívicas.