Expertos disertaron sobre la trascendencia del Arte Bizantino en la UNIMET

abril 2026

En un esfuerzo conjunto entre la Universidad Metropolitana y el Centro Cultural Griego Venezolano, se llevó a cabo en los espacios de la Biblioteca Pedro Grases una conferencia y exposición en honor a Bizancio. El evento, que combinó música académica y rigor historiográfico de la mano de la agrupación MUSICUM, ofreció una mirada profunda a la evolución del ícono religioso y su impacto cultural hasta la actualidad. También contó con la presencia de estudiantes de la escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y su director, Elías Castro.

La jornada fue inaugurada por el profesor Franco Roversi Mónaco, director de la Biblioteca Pedro Grases, quien destacó la importancia de cerrar este ciclo expositivo con una reflexión sobre la herencia de Bizancio. La apertura musical estuvo a cargo del reconocido maestro Bartolomé Díaz, director de Cultura de UNIMET, quien junto a sus estudiantes interpretó melodías que prepararon el ambiente para la disertación académica.

La charla central fue dictada por el profesor Jesús Gorrín, profesor de Historia Clásica y Medieval de la UNIMET, quien se centró en la naturaleza del arte bizantino, definiéndolo no como un simple objeto decorativo sino como una ventana hacia lo metafísico. Gorrín explicó que, a diferencia del arte renacentista que busca la profundidad y la mímesis de la realidad, el arte bizantino utiliza la perspectiva invertida.

“No eres tú quien observa la imagen, es la imagen la que te observa a ti”, afirmó Gorrín al explicar cómo los ojos agrandados y la falta de puntos de fuga en los íconos buscan establecer una relación directa y espiritual con el espectador.

Durante su intervención, el profesor Gorrín realizó un recorrido histórico desde el arte paleocristiano en las catacumbas hasta la institucionalización del cristianismo con el Edicto de Milán en el año 311. Entre los puntos más destacados de la ponencia se encontraron:

  • El origen del ícono: Se mencionó la leyenda del Akeropoyetos (no hecho por manos humanas), el manto que contenía el rostro de Jesús enviado al rey de Edesa, considerado el primer ícono de la historia.
  • La Querella Iconoclasta: Se analizó el periodo de destrucción de imágenes promovido por emperadores como León III y Constantino V, quienes sustituyeron los íconos por la cruz por razones políticas y teológicas.
  • El papel de las mujeres: La restauración del culto a las imágenes fue posible gracias a la firmeza de las emperatrices Irene —quien convocó el Concilio II de Nicea en 787— y Teodora, quien puso fin definitivo a la persecución.

La conferencia concluyó con un análisis del Pantocrátor del Sinaí, uno de los íconos más antiguos conservados gracias a la ocupación musulmana que lo protegió de la destrucción interna del imperio. Gorrín subrayó que el uso del oro y la plata en estas obras no era caprichoso, sino una solución pragmática para representar la luz divina y la eternidad.

El evento se llevó a cabo como cierre de la exposición “Una llama de tradición. Belleza, espíritu y pensamiento griego” y reafirmó la vigencia del arte bizantino como un lenguaje atemporal que continúa presente en las liturgias de las iglesias ortodoxas griega, rusa y siria en Venezuela.