Disertaron sobre la importancia de la ética como parte del ser unimetano

Con la finalidad de dar a conocer entre los miembros de la comunidad unimetana el trabajo que viene desarrollando la Comisión de Integridad Universitaria en relación con el Reglamento de Convivencia y Régimen Disciplinario de la Universidad Metropolitana, el pasado 1 de octubre tuvo lugar el Foro “Ética en la Universidad”, donde integrantes de dicha comisión y docentes de nuestra casa de estudios disertaron acerca de este principio.

Esta Comisión, integrada por un representante de cada uno de los componentes de nuestra comunidad, entre ellos los profesores Alejandro Martucci y David Ruiz Chataing, tiene funciones de carácter consultivo, educativo y de distribución y seguimiento y, en los actuales momentos, lleva a cabo una campaña de divulgación de valores éticos, con la cual se busca propiciar actividades que promuevan la ética en la universidad, la honestidad en la educación, las características del estudiante responsable y la ética en el uso de los recursos tecnológicos, a fin de crear conciencia de la importancia que reviste mantener presente este valor aún a distancia, como se están desarrollando las actividades debido a la contingencia por la pandemia del Covid-19.

El reto que implica ser unimetano

Para Alfredo Rodríguez, director de Publicaciones de la Unimet y profesor del Departamento de Humanidades, los valores éticos han sido una constante en esta casa de estudios desde el momento mismo de su creación.

“Son resultados producto, no de discursos ni de enunciados propagandísticos o promocionales,  sino de hechos concretos, derivados del esfuerzo gerencial y compromiso con el país de nuestros fundadores, y del empeño del cuerpo docente para impartir una formación  del más alto nivel, factores que han propiciado que desde la primera promoción, los profesionales  egresados de la Universidad Metropolitana, se han encargado de consolidar ese paradigma de calidad y prestigio que hoy se le reconoce a nuestra institución, con sus capacidades, con su desempeño profesional, apegado a sólidos principios deontológicos y éticos en el ejercicio profesional”, aseguró Rodríguez.

El reto es, a su juicio, mantenernos apegados y comprometidos con la misión, visión y valores rectores de la Unimet, sin importar el reto que haya que enfrentar, ni la circunstancia que se esté viviendo, como el momento de distanciamiento social que nos mantiene alejados de las aulas.

“Para sortear las enormes dificultades que enfrentamos, nos hemos visto obligados a dejar las aulas y recurrir a la tecnología, como vínculo único entre  profesor y alumno, ante el obligado aislamiento individual que impone la pandemia, de tal forma que el docente  se hace imagen en las pantallas del computador del estudiante, quien como nunca, desde el aislamiento individual del hogar, enfrenta la exigencia de ser consecuente  con el interés, atención y entrega que requiere la asimilación de conocimientos, y sobre todo con el compromiso de carácter ético, de honestidad y de respeto a sí mismo, que en semejantes condiciones de aislamiento individual esa tarea requiere”, sostuvo.

En su opinión esta situación inesperada “amerita de cada uno de nosotros, el más firme compromiso para mantenernos a la altura de los principios y ejecutorias que nos han caracterizado, y que implican particular exigencia a docentes y alumnos, en el proceso de enseñanza/aprendizaje y sobre todo evaluación y control que implica ese trabajo académico a distancia”.

Para concluir su intervención el profesor Rodríguez llamó a los unimetanos a “procurar la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace”.

“Cuando se imponen el trabajo, la creatividad y los principios, asumimos un comportamiento respetuoso y exigente, que reconoce los aportes de los demás, y procura el mejoramiento de sí mismo, de sus pares, de sus profesores y de todos los miembros de la comunidad unimetana”, dijo.

La ética garantiza una mejor convivencia universitaria

La profesora y directora (e) de la Escuela de Derecho, Angélica Calzadilla, aplaudió la iniciativa de la Comisión de Integridad Universitaria e instó a que se mantenga como una actividad regular a fin de que los nuevos integrantes de la comunidad unimetana “estén al tanto de lo que son nuestros valores y nuestros principios”.

“La ética no es un policía que debe estar allí para que nos portemos bien. La ética no puede convertirse en un castigo, es una guía para lograr una mejor convivencia y al final será un reflejo para el resto de la sociedad”, indicó.

A su juicio la universidad trasciende las aulas de clase, el campus. “No necesitamos estar en la universidad para sentirnos parte de la universidad, la universidad somos todos nosotros”, aseguró al tiempo que añadió que «eso quiere decir que los valores y principios éticos no se quedaron en standby por el hecho de que en la actualidad no estamos en el campus. Seguimos actuando acorde a estos valores y principios».

Para Calzadilla el profesor tiene una especial responsabilidad en garantizar esa integridad académica desde el ejemplo.

“¿Cómo podemos asegurar que los estudiantes van a cumplir con esos valores éticos? ¿cómo sabemos que no enviarán trabajos de otras personas o a plagiar? La forma en que nosotros (los docentes) nos dirigimos a los estudiantes, nuestro actuar, nuestra integridad, en esa misma medida podemos esperar respuesta de los estudiantes”, razonó.

Sostiene Calzadilla que los valores están intrínsecos en todos los programas universitarios, en todo lo que es la actuación del docente y ello no debería cambiar al trascender ese espacio físico. En su entender esta situación plantea un reto a los profesores, principalmente en el diseño de las evaluaciones.

“Hacer actividades que impliquen el análisis crítico, no evaluar los resultados, sino el procedimiento. Debemos dejar bien claro al estudiante la importancia de la integridad académica, no porque van a recibir un castigo, sino porque eso va a afectar su propia formación profesional. Si queremos formar mejores profesionales para el país, debemos también nosotros esforzarnos. Reforzar el respeto en el aula virtual”, indicó.

“No pensemos como profesores que en la virtualidad no hay manera de garantizar la integridad académica. Tomemos la ética como parte de la enseñanza”, concluyó la directora de la Escuela de Derecho.

Un código de ética es absolutamente pertinente en estos tiempos

Por su parte, el profesor de la Unimet Miguel Albujas habló sobre los efectos prácticos de un código de ética.

A su juicio, a pesar de que estamos viviendo tiempos de pragmatismo extremo, una campaña de valores universitarios y académicos es “absolutamente pertinente”.

“Hay que busca modelar la conducta de los estudiantes en una serie de valores universales que se han venido desarrollando en la cultura occidental, y que es importante que el estudiante comprenda por qué existen y cuál es su valor práctico”, argumentó.

En este sentido Albujas citó a Aristóteles, concluyendo que este pensador reconoció que la concepción ética tiene un sentido práctico, “que no es otro más que el mantenimiento y la cohesión de eso que llamamos polis, que es lo que organiza a la sociedad y que fue lo que permitió el surgimiento de la cultura de Occidente”.

Otro ejemplo práctico presentado por Albujas lo constituye la obra de Max Weber, quien explicó la importancia de la ética en términos instrumentales. “A Weber no le interesa el concepto de ética, le interesan los efectos prácticos, que es lo que queremos mostrar”, dijo.

Para el profesor los códigos de ética son necesarios porque son un conjunto de valores universales que cohesionan a las instituciones, a la sociedad, y les dan el soporte para sostenerse.

“La Universidad Metropolitana se ha constituido en este momento en una universidad de vanguardia. Creo que esta campaña de proyectar esa concepción ética, de elaborar un código de ética y promocionarlo como lo está haciendo, terminará de consolidarla como una extraordinaria universidad”, afirmó.

Puede acceder a la grabación del Foro “Ética en la Universidad” haciendo clic aquí