Wanda Cudisevich: El arte de comprender la mente humana desde las tablas de la UNIMET
En los pasillos de la Universidad Metropolitana (UNIMET) coexisten historias de excelencia académica, pero pocas son tan polifacéticas y magnéticas como la de Wanda Cudisevich. A punto de graduarse como licenciada en Psicología, Wanda personifica a la perfección el ideal unimetano: una combinación de rigurosidad científica, sensibilidad artística y una curiosidad insaciable que la empuja a derribar las fronteras entre disciplinas.
Su llegada a la universidad fue tan extraordinaria como su trayectoria. Siendo aún estudiante de bachillerato, ingresó a la UNIMET de forma anticipada gracias a un programa de captación de talentos de la ONG Órbita. Desde entonces, el campus se convirtió en su segundo hogar y en el escenario principal de su crecimiento.
Aunque para muchos la ciencia y el arte corren por vías separadas, para Wanda son herramientas complementarias para responder a una misma gran pregunta: ¿cómo funcionamos los seres humanos? Su pasión por las artes escénicas nació a los 12 años, formándose sólidamente en el Ateneo de Caracas. Por ello, al pisar la UNIMET, su primera gran certeza fue incorporarse a THESPIS, la emblemática agrupación teatral universitaria.
“Al principio no sabía que había teatro, pero cuando me enteré, supe que tenía que entrar de inmediato”, recuerda Wanda sobre el día en que audicionó sin preparación previa, enamorándose al instante de la mística del grupo y de la dirección de Rosana Hernández.
Para ella, THESPIS se transformó en un espacio de formación actoral pero, por encima de todo, en un refugio personal. “El teatro se trata del equipo, de estar con el otro. Personalmente, siento que el grupo que somos en THESPIS es un apoyo emocional muy fuerte y muy lindo”, afirma.
Su compromiso con la actuación es tal que, de forma paralela a sus estudios en la UNIMET, cursa la carrera de Artes en la Universidad Central de Venezuela (UCV) para robustecer su base teórica, y ejerce la actuación profesional en una compañía comercial en Caracas. Esta madurez laboral la vuelca generosamente sobre el campus, ayudando a los nuevos integrantes de la agrupación unimetana a superar las lógicas inseguridades y miedos del debut.

“Mientras más estudio Psicología, más entiendo el teatro; y mientras más entiendo el teatro, más entiendo la Psicología”. Su fascinación por ramas como la Gestalt (que trabaja con el cuerpo) y el psicoanálisis la han llevado a desarrollar su tesis de grado en torno a la producción artística, entendiendo el arte como el reflejo más puro y voluntario de la psique humana.
Pero la mirada analítica y el deseo de comprender el entorno no son nuevos en Wanda. Mucho antes de ingresar a la universidad, esa misma curiosidad la llevó a protagonizar un hito asombroso. A los 13 años, tras participar en un taller de astrofísica dictado por Órbita, su disciplina la llevó a colaborar en una campaña nacional de detección de cuerpos celestes. Tras analizar minuciosamente secuencias de imágenes captadas por telescopios globales, la niña de 13 años envió un reporte métrico detallado a los coordinadores de la campaña. Tiempo después, la confirmación llegó a su correo: había descubierto un asteroide.
Aunque el protocolo internacional exige años de observación antes de poder bautizar formalmente al astro, Wanda ya tiene claro el nombre que le gustaría otorgarle: Berechit, una palabra hebrea que significa “en el principio”.
“Entender la física fue maravilloso porque entiendes las leyes naturales de cómo funcionan las cosas en la realidad”, comenta con la misma naturalidad con la que aborda sus pasiones actuales. Sin embargo, su vocación final la llamó hacia las ciencias de la salud y el comportamiento, transformando aquella temprana búsqueda en el cielo en una exploración profunda del universo interno de las personas.
A las puertas de culminar su etapa universitaria, Wanda Cudisevich mira hacia el futuro con la satisfacción de haber exprimido cada oportunidad. Al pensar en el THESPIS del mañana, anhela que la agrupación siga formando actores nuevos y buenos, y que la gente nunca deje de enamorarse del arte. Para quienes apenas inician su camino en las aulas de la Universidad Metropolitana, la futura psicóloga y actriz deja un consejo que resume su propia filosofía de vida:
“Vivir todas las experiencias que puedas… A pesar de que la carrera te pueda cansar, siempre hay momentos lindos que pasar en la universidad. Si encuentras una agrupación, una selección o un grupo de amigos con el que te sientas apoyado, vale la pena dar tu energía. La universidad es el lugar perfecto para encontrar o incluso construir tus propias experiencias”.
Wanda pronto se despedirá de las aulas de la UNIMET, pero deja impresa la huella de ser un ejemplo de Orgullo Unimetano, siendo parte de los estudiantes que transforman la institución, aquellos que entienden que el conocimiento no se limita a un salón de clases, sino que se vive, se actúa y se comparte.













