Santa Teresa ofrece pasantías sociales a estudiantes de la UNIMET
Estudiantes de Psicología de la Universidad Metropolitana (UNIMET) cuentan con la oportunidad de realizar sus pasantías en los programas de transformación social de la Hacienda Santa Teresa. Durante una clase abierta, realizada en el Espacio Caracol, representantes de la compañía detallaron que el proceso de selección prioriza la sensibilidad humana y la capacidad de introspección de los candidatos.

Milagros Morales, psicóloga organizadora y líder de selección y formación de la empresa, precisó que la institución requiere alumnos que demuestren solidez en sus aptitudes blandas. “No solo buscamos pasantes que quieran llenar un currículum”, afirmó la especialista al destacar la importancia de la vulnerabilidad en el ejercicio profesional dentro de entornos de complejidad social.
Sostuvo que los estudiantes que aspiran a formarse en los programas sociales de Santa Teresa deben saber escuchar al otro para que la intervención del profesional sea realmente transformadora y capacidad de adaptación y aplicación de conceptos técnicos a la realidad social. “Transformar no es borrar el pasado, es reconocerlo, enfrentarlo y elegir caminar distinto”, señaló Morales.
La propuesta académica se vincula con la labor de la Fundación Santa Teresa en el municipio Revenga del estado Aragua. Sofía Cardona, coordinadora psicoeducativa del reconocido Proyecto Alcatraz, explicó que los seleccionados se integran a iniciativas que buscan disminuir la violencia y generar emprendimiento local. Entre estos programas destacan Casas Blancas, orientado a la rehabilitación urbana, y Cacao Revenga, que forma a mujeres líderes en la producción de chocolatería fina con ron.
Cardona presentó los resultados históricos del Proyecto Alcatraz, el cual utiliza el rugby como herramienta de reinserción para jóvenes que han estado presos por cometer algún delito.
Según los datos oficiales, la iniciativa logró la desarticulación de 11 organizaciones criminales sin el uso de armas y salvó 400 vidas. Actualmente, la atención se extiende a 900 privados de libertad en 37 centros penitenciarios de 13 estados del país.
Experiencias en el terreno
La jornada incluyó el testimonio de las estudiantes Ivana Degwitz, María Victoria González y Estefanía De Lima, quienes compartieron su experiencia en las distintas áreas de la hacienda. Relataron su trabajo con poblaciones que han pasado hasta una década en prisión y que ahora aprenden a utilizar la tecnología para reinsertarse en la sociedad.


Las pasantes también intervienen en los talleres que fomentan el sentido de pertenencia y la colaboración frente a la competencia interna. Las estudiantes indicaron que su labor incluye la formación de líderes femeninas que cultivan cacao y el apoyo preventivo a niños del municipio Revenga para evitar que caigan en redes delictivas.
Para las jóvenes, el impacto del proyecto trasciende la formación técnica académica. “En el proyecto Alcatraz creemos en las segundas oportunidades, aunque muchas veces es la única que tienen estas personas”, indicó De Lima, durante la presentación de sus notas de campo.
El camino al ingreso
El ingreso formal a estos proyectos sociales requiere el cumplimiento de cinco etapas que inician con un sondeo previo y la aplicación de pruebas psicométricas. Posteriormente, los aspirantes deben superar una entrevista exploratoria y completar la planilla de la Fundación Educación-Industria (FUNDEI), que incluye los exámenes médicos de rigor.


Morales advirtió que el perfil ideal del pasante requiere escucha activa y capacidad de adaptación para identificar las necesidades prioritarias en las comunidades. La institución busca que el alumno sea capaz de transformar procesos técnicos en cambios sociales de largo plazo mediante el orden y la calma.













