Rectora de la UNIMET destaca el papel de las universidades y las empresas en la transformación educativa

octubre 2026

La rectora destacó la necesidad de un currículo pertinente, la formación docente y la articulación entre las universidades y el sector productivo para responder a los desafíos de la educación venezolana.

La transformación de la educación venezolana requiere una reforma curricular basada en evidencia de lo que ocurre en las aulas, que responda a las necesidades del país, mantenga el rigor académico y promueva el pensamiento crítico y el desarrollo de nuevas competencias en los estudiantes. Así lo expresó recientemente María Isabel Guinand, rectora de la Universidad Metropolitana (UNIMET), durante su participación en el programa ADN Venezuela, transmitido por Televen.

Guinand subrayó que una reforma curricular debe construirse a partir de un proceso amplio de consulta y responder a las distintas realidades del país. Explicó que el currículo no debe entenderse únicamente como una lista de asignaturas o contenidos, sino como una guía sobre lo que niños y jóvenes deben aprender en cada etapa de su desarrollo. Entre las competencias fundamentales mencionó la lectoescritura, el pensamiento matemático y la creatividad, necesarias tanto para continuar estudios universitarios como para incorporarse a la formación técnica.

La rectora también advirtió sobre las dificultades de comprensión lectora de los estudiantes venezolanos y subrayó que aprender a leer implica comprender los textos, una competencia fundamental para desarrollar nuevos aprendizajes.

En cuanto a los actores que deberían participar en la transformación educativa, distinguió dos aportes que se complementan: las universidades pueden aportar investigaciones y recomendaciones basadas en evidencia, mientras que el sector productivo puede identificar las capacidades que necesitan las empresas y los emprendimientos para ser más efectivos, eficientes y competitivos. También destacó la importancia de que los estudiantes aprendan mediante casos reales, como una forma de conectar la formación académica con la práctica.

Para llevar esos cambios a las escuelas, identificó áreas concretas de cooperación: actualización y formación docente, mejora de infraestructura, conectividad y desarrollo de herramientas tecnológicas. Indicó que las alianzas entre instituciones públicas y privadas todavía son insuficientes y que el sector tecnológico puede contribuir con soluciones que los estudiantes tengan la oportunidad de probar en distintos entornos.

Sobre la inteligencia artificial, Guinand sostuvo que debe conocerse mediante la alfabetización digital y aprovecharse como herramienta para aprender. Al mismo tiempo, advirtió sobre el riesgo de aceptar sus respuestas sin analizarlas ni profundizar en ellas. Reivindicó el papel insustituible del docente, no solo por su función académica, sino también por su influencia en la formación humana y el criterio de los estudiantes.

En materia de equidad, la rectora defendió la adaptación de los contenidos a las características y necesidades de las distintas regiones, en particular de las comunidades alejadas de los centros urbanos. A su juicio, la enseñanza puede incorporar conocimientos relacionados con la vida cotidiana y la sostenibilidad local, sin comprometer el derecho de todos los niños y jóvenes a recibir educación de calidad.

Finalmente, al referirse a la sostenibilidad de la transformación educativa, Guinand afirmó que mejorar la remuneración y el reconocimiento de los docentes debe ser una prioridad, acompañada de oportunidades de cooperación con el sector productivo y las universidades para fortalecer la infraestructura y las tecnologías que requieren las escuelas.