La UNIMET lidera alianza técnica con la Asociación Francesa de Ingeniería Sismorresistente para la investigación estructural en el país
Tras dos meses de gestión organizativa institucional, el campus unimetano congregó a una delegación multidisciplinaria de 11 expertos franceses, investigadores de la UCV, UCAB, USB y al equipo técnico de Funvisis para articular mesas de trabajo y proyectos conjuntos de investigación post-evento.

En respuesta a los eventos telúricos registrados en el país a finales de junio y reafirmando su compromiso con la generación de soluciones tangibles para el entorno, la Universidad Metropolitana (UNIMET) se consolidó como el nodo de articulación científica del país al recibir a la delegación oficial de la Asociación Francesa de Ingeniería Sismorresistente (AFPS). La jornada congregó en el campus a 11 especialistas internacionales junto a investigadoras e investigadores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Universidad Simón Bolívar (USB) y el acompañamiento técnico de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
La instalación estuvo a cargo de la rectora de la UNIMET, María Isabel Guinand, quien trajo a contexto el despliegue técnico inmediato asumido por la Escuela de Ingeniería Civil, liderada por la profesora Sara Melian y el especialista en geotecnia, profesor Gustavo Iribarren, para la inspección del campus y la asistencia al entorno social.
Esta segunda etapa nos exige entender con absoluta claridad dónde la academia es útil y pertinente para el país. No concebimos el trabajo institucional por una figuración circunstancial; lo hacemos convencidos de que contamos con el rigor, el talento humano y los procesos acreditados internacionalmente para dar respuesta a los grandes desafíos de Venezuela», puntualizó la rectora Guinand.
Guinand recordó que la institución —al igual que la UCAB y la UCV— cuenta con la rigurosa acreditación europea de excelencia académica HCÉRES (Alto Consejo de Evaluación de la Investigación y la Educación Superior de Francia), aval que ratifica el nivel académico de la institución y sus convenios activos de investigación y movilidad estudiantil con casas de estudio europeas como la Universidad de París-Saclay.
El profesor e ingeniero Gustavo Iribarren, docente de la Facultad de Ingeniería y coordinador de esta iniciativa, explicó que la presencia de la misión en el país responde a una planificación estratégica liderada por la institución desde el momento en que ocurrieron los sismos:
Tenemos dos meses organizando este encuentro con la Asociación Francesa de Ingeniería Sismorresistente. Hemos sido la comunidad académica que estableció este contacto primario, incorporando posteriormente a la Universidad Central, a la Universidad Católica y a la Simón Bolívar. La idea central, además del soporte técnico que les estamos brindando durante esta semana de Misión Venezuela en terreno, es crear equipos multidisciplinarios de mediano a largo plazo para que la Universidad Metropolitana colabore directamente en las investigaciones que ellos llevarán a cabo», destacó Iribarren.

Por la delegación francesa, la exposición central estuvo a cargo de la ingeniero Carolina Franco, responsable de misiones post-sísmicas de la AFPS, quien desglosó la trayectoria de la organización y el enfoque metodológico con el que abordan los desastres naturales. Fundada en 1983 —con antecedentes técnicos que datan desde 1887—, la AFPS agrupa a más de 500 miembros activos entre el sector industrial privado, la academia y la administración pública, operando como un órgano asesor clave en la evolución de normativas sismorresistentes y códigos constructivos de referencia europea (Eurocódigos).
Franco explicó que la decisión de desplegar la misión en Venezuela se formalizó el 10 de julio, tras un proceso de selección riguroso en el que se postularon 60 profesionales con perfiles de alto nivel. La misión venezolana reúne a 11 especialistas —casi el doble de la dotación habitual de seis personas— para abarcar todas las aristas de la gestión de la crisis.
«Una misión post-sísmica surge en un contexto difícil de urgencia, pero es una oportunidad de coaprendizaje para disminuir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia. Con alrededor de 50 misiones realizadas en el mundo a lo largo de 40 años, nuestro objetivo técnico no se limita a evaluar los daños o visitar zonas colapsadas; nos interesa fundamentalmente estudiar las estructuras que resistieron y funcionaron bien para validar qué técnicas de diseño y reforzamiento fueron efectivas», explicó Franco.
La especialista detalló los ejes de análisis que la AFPS aplica en sus diagnósticos de campo:
- Tipologías estructurales y materiales: Inspección del comportamiento en edificaciones de concreto armado, acero y madera, así como el análisis de las fundaciones y los sistemas de cimentación.
- Infraestructura crítica y líneas vitales: Evaluación de instalaciones industriales, subestaciones eléctricas, sistemas de bombeo y distribución de agua, esenciales para evitar la paralización operativa y económica de las ciudades.
- Vías y conectividad: Monitoreo de puentes, autopistas y grandes obras viales, destacando que en Venezuela las rutas principales demostraron buen desempeño, evitando el aislamiento de comunidades que suele ocurrir en otras geografías tras deslizamientos.
- Edificaciones esenciales y patrimonio: Diagnóstico de estaciones de bomberos, centros de atención y preservación de edificaciones de valor patrimonial e histórico.
- Riesgos concatenados (Efectos en cascada): Control de contingencias secundarias al movimiento telúrico, tales como roturas de tuberías, derrames, fugas e incendios.
Franco subrayó además la particularidad del entorno venezolano, advirtiendo que su condición tropical, alta densidad urbana y cercanía costera demandan considerar amenazas combinadas como deslizamientos de laderas y potencial de tsunamis. En ese sentido, recordó que la experiencia francesa demostró que las normativas deben ser dinámicas: en diversas regiones catalogadas históricamente con baja sismicidad, los estudios posteriores a eventos obligaron a ampliar y reclasificar los mapas de zonificación de riesgo, un proceso técnico que bien podría evaluarse en Venezuela a la luz de los datos recientes.de riesgo, un proceso técnico que bien podría evaluarse en Venezuela a la luz de los datos recientes.


La misión operativa en terreno está coliderada por Stéphane Brûlé (MENARD) y Étienne Bertrand (Université Gustave Eiffel), quienes dirigen un equipo que integra a expertos en ingeniería civil y obras de arte (Deborah Mayaud, Frédéric Barbier, Florence Reymond), geotecnia y sismología (Jean-François Semblat, Sylvain Pons) y operativos de gestión de crisis y protección civil (Cyrille Pallud de SDIS 971, Jérôme Loiseau de ABC Sécurité y Jean-Yves Bonnaire de FRBTP Martinica).
Bonnaire, proveniente de Martinica, resaltó durante el plenario los lazos históricos y la cercanía de las Antillas con Venezuela, compartiendo desafíos geográficos similares ante eventos de origen natural. Las mesas de trabajo técnico contaron con la participación de la representación de Funvisis, así como de las delegaciones académicas de la UCV, UCAB y USB, quienes coincidieron en la urgencia de transferir estas metodologías a las aulas de clase para fortalecer a la generación de relevo.
Franco precisó que las misiones de la AFPS combinan esta fase intensiva de una semana en terreno con esquemas de misiones virtuales prolongadas por un año de trabajo colaborativo, en las que expertos consolidados y estudiantes articulan mesas técnicas de investigación. Esta hoja de ruta permitirá a la UNIMET y a las universidades participantes procesar la información técnica recopilada, contrastar metodologías y generar guías prácticas y recomendaciones técnicas orientadas a fortalecer los estándares de resiliencia estructural en el país.












