La Mujer Agricultora: Motor indispensable para alcanzar el Hambre Cero
El pasado miércoles 11 de marzo de 2025 la Universidad Metropolitana (UNIMET) recibió de forma virtual a la especialista en Seguimiento y Evaluación (SyE), Alba Mary Delgado Cuicas, quien dictó la conferencia titulada “La Mujer Agricultora: Clave para la inclusión y hambre cero”. Durante el encuentro, se destacó que el año 2026 ha sido declarado como el Año Internacional de la Mujer Agricultora, un hito que busca visibilizar el aporte real de estas mujeres en el sistema alimentario mundial.

Delgado inició su intervención diferenciando los conceptos de “mujer agrícola” y “mujer agricultora”. Mientras que el primer término abarca de forma amplia a profesionales y técnicas del sector, la mujer agricultora es quien produce, transforma y comercializa directamente, participando activamente en la cadena de valor que lleva los alimentos del campo a la mesa.
La especialista enfatizó que estas mujeres no solo siembran y cosechan, sino que son responsables del manejo de recursos (cuidado del suelo, agua, semillas y animales), de la transformación, buscando agregar valor mediante la producción de quesos, dulces y empaque. Y de la sostenibilidad social, liderando asociaciones y redes comunitarias, además de la administración del hogar.
Seguidamente abordó también las brechas que frenan el desarrollo. A pesar de su rol vital, el panorama mundial y nacional muestra desigualdades estructurales que limitan su potencial. Según los datos presentados: Las mujeres poseen menos de una quinta parte de la tierra a nivel global, y solo el 2% del financiamiento climático considera sus necesidades específicas. En proyectos locales como el de Paisaje Andino (Venezuela), la carga de trabajos domésticos y cuidados recae en las mujeres en más de un 80%, limitando su tiempo para la capacitación o la venta.
Delgado subrayó que cerrar estas brechas no es solo una cuestión de justicia, sino de eficiencia económica: “lograr la igualdad de género en el sector podría reducir en 45 millones el número de personas en inseguridad alimentaria y sumar más de un billón de dólares al PIB mundial”.
La conferencia concluyó con un llamado a pasar del discurso a acciones medibles en tres niveles: familia, comunidad y mercado. Se propusieron soluciones prácticas como la creación de microfondos o cajas de ahorro, que en el proyecto PROSALAFA II en Lara y Falcón mostraron un incremento de participación femenina del 47% al 57%, y la implementación de sistemas de venta conjunta para mejorar la negociación de precios.
“Sin mujeres agricultoras con poder de decidir, no hay hambre cero: hay comida, pero no justicia ni estabilidad”.













