Especialistas analizaron en la UNIMET cómo las monedas virtuales desafían el control de los bancos centrales

marzo 2026

El avance de las monedas virtuales transformó la gestión económica global y puso fin al monopolio de los bancos centrales como únicos proveedores de dinero. Durante un encuentro académico en el Espacio Financiero BanPlus de la Universidad Metropolitana (UNIMET), especialistas analizaron cómo estos activos digitales desafían la estabilidad financiera y obligan a los Estados a replantear sus políticas monetarias ante una inminente pérdida de control sobre el sistema tradicional.

Luis Zambrano Sequín, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, explicó que el uso de efectivo pierde terreno frente a instrumentos digitales de forma acelerada desde 2014. Según el economista, este fenómeno no es local sino mundial, y se refleja en el crecimiento del mercado de las denominadas stablecoins o monedas estables, las cuales pasaron de una circulación de 8.000 millones de dólares a 300.000 millones de dólares en la actualidad.

El especialista aclaró que existe una diferencia fundamental entre las criptomonedas y las monedas virtuales, pues las primeras poseen una naturaleza especulativa que les impide ejercer las funciones normales del dinero. Zambrano señaló que el cambio en el precio de estos activos volátiles imposibilita su uso como unidad de medida o reserva de valor confiable.

“El monopolio de los bancos centrales como proveedores de la moneda llega a su fin”, sentenció el investigador durante su intervención.

La volatilidad del tipo de cambio y la debilidad de las finanzas públicas figuran como los principales riesgos de esta transición hacia lo digital. Para el ponente, la falta de coordinación entre organismos internacionales y el uso transfronterizo de estos activos dificultan el mantenimiento de la seguridad financiera, lo que genera una competencia directa entre los entes emisores y las empresas tecnológicas independientes.

Zambrano subrayó que el uso de estas herramientas en el comercio minorista ya es una realidad en uno de cada tres hogares, impulsado por instrumentos de alcance global. “Los sistemas tradicionales empiezan a competir con empresas independientes y se vuelve más difícil para el banco controlar sus sistemas financieros”, sostuvo.

Por su parte, la economista María Antonia Moreno abordó las implicaciones fiscales y la posible erosión de los recursos del Estado frente a esta nueva realidad. Moreno destacó que los gobiernos deben aprovechar la oportunidad para capturar ingresos tributarios adicionales y desarrollar marcos regulatorios que eviten fugas de capitales a través de una mayor capacidad analítica.

La experta advirtió que la falta de información fidedigna impide identificar oportunidades claras de recaudación. A su juicio, los disensos en los marcos regulatorios actuales favorecen la pérdida de beneficios por la emisión de moneda, lo que obliga a las instituciones a modernizar sus procesos de fiscalización con urgencia.