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Ana Ajmátova

   

Versiones de María Fernanda Palacios.

Ana Ajmátova (1889 - 1966)
Ana Andreyevna Gorenko cambió su nombre de familia cuando empezó a escribir y tomó de sus ancestros maternos el de Ajmátova, descendientes al parecer del Khan Ajmat, el último príncipe tártaro de la Horda de Oro.

Esta fantasía genealógica coincide con el fondo indómito, áspero y apasionado de su temperamento.

Pero su formación, como todo poeta ruso, la recibe de Pushkin: esa escuela de sobria alegría, elegancia y humanidad. Si a esta primera y doble vertiente de su sensibilidad añadimos la resonancia grave y melancólica de los versos de Blok y de Annensky, la huella dostoyevskiana de la prosa rusa del siglo XIX y la clásica claridad de los acmeístas, tendremos una imagen del linaje poético de "Ana de todas las Rusias".

Su nombre es inseparable del de Osip Mandelstam, lo cual basta para saber que ella forma parte de la constelación mayor de la poesía de todas las épocas.

Sus poemas no reflejan la vida, no describen situaciones, no recrean sentimientos; fundan un espacio dramático donde irrumpe un soliloquio obsesivo, cargado de pausas acongojadas o retadoras, de avisos oraculares, de serenas confirmaciones, de orgullosos desplantes. Pero la forma corrige cualquier desbordamiento sentimental.

En estas versiones he intentado rescatar sus frases cortas, su sintaxis simple, su tono directo y reticente; quise condensar, apretar, ahogar casi su voz, pero cuidando a la vez de no perder esa coherencia verbal que disimula la oscuridad visionaria de sus imágenes.

La poesía de Ajmátova posterior a la Revolución, estuvo relegada, ignorada y finalmente prohibida durante los años sangrientos de Stalin; pero sobrevivió en la memoria y para la memoria. De modo que la mayor parte de su gran poesía, sus libros y ciclos de la madurez, permanecieron inéditos en Rusia hasta hace poco. En 1967, un año después de su muerte, aparece en Munich una primera edición de sus obras, inevitablemenbte imperfecta: la de Gleb Struve y Boris Filipoff; en 1979 se publica en Leningrado Stijotvoreniya i poemy (Biblioteca poeta, Bolshaya serya), la primera edición rusa confiable de su obra, a cargo del profesor Víctor Zhirmunsky; seguida en 1989 por la edición de V.A. Chernyj: Ya-golos vash... (Moscú: Kniznaya palata), que añade a las anteriores un volumen considerable de poemas inéditos, versiones y fragmentos.

Para estas versiones he utilizado como fuente la más reciente edición integral de su poesía: Polnoe sobranie stijotvoreniy, donde Roberta Reeder, en colaboración con Judith Hemschemeyer, reunió y ordenó los esfuerzos sucesivos de las ediciones antes citadas, en una edición bilngüe (ruso - inglés) en dos volúmenes, publicada en 1990 por Zephir Press.

La mayor parte de los temas escogidos no han sido traducidos hasta ahora al español; pero debo advertir que de unos pocos si existen otras traducciones cuyas virtudes respeto y admiro (José Raúl Arango, Jorge Bustamante García, José Manuel Prieto, y Belén Ojeda). Al pie de cada poema coloco la noticia sobre el lugar y fecha de su publicación, libro y ciclo al que pertenece, y las iniciales del editor ruso que sirvió como fuente; cuando se trata de Zhirmunsky añado su numeración.

Estas versiones traducen, sobre todo, una intuición y una emoción ante una lengua y una tierra que sin conocerlas me son, como diría Mandelstam, queridas y familiares hasta las lágrimas.


María Fernanda Palacios
Octubre 2001